No es la primera vez que Luiz Fernando Carvalho se enfrenta a una obra que debe ser adaptada al cine. Ya con su primer largometraje A la izquierda del padre (Lavoura arcaica, 2001), el cineasta brasileño realizó una transposición del universo del escritor Raduan Nassar, de su primera novela, conservando la intencionalidad, aspecto clave ante la libertad de las licencias en los argumentos y ante lo plausible y verosímil en el pasaje fílmico. Aunque esta vez, ante una materia narrativa sumamente distinta, el realizador toma una obra existencial de Clarice Lispector, A paixão segundo G.H., para subvertirla dentro del imaginario fílmico más problemático, la estructura de la mirada masculina, en todo caso la reminiscencia de la mirada masculina ante un sujeto/objeto fascinante, y que ha sido motivo de cientos de films a lo largo de la historia del cine: la representación de la catarsis, la angustia, el dolor e histeria de las mujeres.